Hace días que me siento triste, echo de menos algo que yo mismo quise apartar de mi vida.
Había momentos de pasión y otros fuertes sentimientos, enraizados con el tiempo y cuidados a voluntad.
Pero malas hierbas entorpecieron la visión del bonito jardín, “malas hierbas” yo decía, ella no lo vio así.
A pesar de sus lamentos puse un muro entre nosotros, quité la puerta, eche el cerrojo, tiré las llaves y buenas tardes.
Cierto es eso que dicen de que cuando algo pierdes te das cuenta de su valor, pues aquí estoy yo lamentando todo este dolor.
Frustración sintió al principio, debió ser muy duro, muy real, tuvo que olvidar que había existido y pasar páginas hasta llegar al final, y cerrar el libro.
Tan clara en apariencia fue mi decisión, que tuvo que vivir con ello para aceptarlo a contracorriente y con mucho dolor.
Ahora soy yo quien se retuerce por tenerla a mi lado, ella ya no lo acepta, apunta hacia otra dirección.
Dice “yo también te quiero mucho aún” acompañándolo con abrazos, pero no como un amante, fue un golpe muy bajo, como un mal cuento sin moraleja.
Mi dolor no es tan intenso por su reacción, sino por darme cuenta de que otra resolución estuvo en mis manos, tan fácil como ser paciente, tan simple como escuchar.
Ahora sufro las consecuencias de mi propia “libertad”, es justo, lo comprendo pero cuesta horrores asimilar.
Si pudiera mostrarle cuanto estaría dispuesto a dar, a comprenderla para estar de nuevo a su lado y prometer, y jurar... pero las palabras han perdido su valor, y la impotencia y la frustración han ocupado su lugar.
No me queda otro remedio que llorar en silencio y esperar, aceptar lo que ella esté dispuesta a dar.
Este tiempo me ha servido para reflexionar que entre vidas paralelas, que es cosa de dos comenzar y sigue siendo cosa de dos si debe acabar, ya que ante las disonancias hay que hablar y escuchar porque cada uno tiene algo que aportar, y juntos quizás consigan el mismo crecimiento personal pero sin necesidad de alejarse para terminar.
Siento que lamentaré esto mucho tiempo, no se hasta cuando, el futuro es incierto, solo sé que la sigo y seguramente la seguiré queriendo.
Cinco años y cuatro meses, con sus altos y sus bajos, pero por lo general no valía la pena esto, no valía la pena... y ahora imbécil de mi me doy cuenta de esto, cuando ya no hay vuelta atrás.
In motion AGAIN!
Hace 2 años
